Para entender qué es el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) solo tienes que echar un vistazo al mundo que te rodea. Imagina que todo lo que tienes a tu alrededor estuviese conectado a la red. ¡Eso es el Internet de las Cosas! Objetos de todo tipo conectados a la red y entre sí recopilando millones de datos para mejorar nuestra vida cotidiana, tanto en el hogar como en el trabajo. ¿Suena a ciencia ficción? Pues es una realidad. ¡Acompáñanos en este pequeño viaje!

Cientos de sectores conectados

Ya son numerosos los sectores públicos e industriales que conocen las ventajas de utilizar IoT. Un ejemplo lo encontramos en la empresa G-Paws, que se ha empeñado en mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestras mascotas. Te preguntarás cómo, ¿verdad? Pues con un simple receptor GPS.

El creador de este dispositivo se llama Dave Evans y tuvo la idea al ver cómo su gato empezaba a engordar sin motivo aparente. Así, decidió colocarle en el collar un GPS, con el que descubrió que el felino acostumbraba a hacer excursiones a casa de los vecinos, quienes le alimentaban cuando no debían.

Frigoríficos eficientes

Los frigoríficos, por ejemplo, han pasado de ser meros electrodomésticos a ser considerados dispositivos electrónicos vanguardistas (¡algunos de ellos incluyen aplicaciones domóticas revolucionarias!). Disponen de una serie de sensores que informan de los alimentos que hay en su interior y se adaptan totalmente a los gustos del propietario, con lo que te pueden ayudar a confeccionar la lista de la compra o enviarte notificaciones a tu teléfono móvil, indicando, por ejemplo, que algún alimento está a punto de caducar.

El ejemplo de Rolls-Royce

Rolls-Royce es una marca conocida en todo el mundo por sus lujosos coches, pero también por su buen hacer en el ámbito de la ingeniería aeronáutica. De hecho, destacan por haber implantado un sistema de IoT en los motores que han instalado en los últimos tiempos en numerosos aviones. ¿Para qué? Así disponen de información en tiempo real de todo tipo sobre el rendimiento de sus motores. De hecho, esos datos les permiten ayudar a los pilotos si hubiese alguna anomalía o problema, con lo que la conectividad, al menos en este caso, también sirve para ganar en seguridad.

Desplazamientos más eficientes

Años atrás, disponer de un radiocasete en nuestro coche era un verdadero lujo. Afortunadamente, la tecnología ha avanzado hasta tal punto que nuestros vehículos se han convertido prácticamente en un ordenador con ruedas y asientos. Basta echar un vistazo a los volantes multifunción y las pantallas que equipan en los salpicaderos para comprender cómo van a ser los automóviles del futuro.

La conexión a internet móvil y por satélite (ya disponible en algunos coches y vehículos de transporte de viajeros, los cuales ofrecen wifi a sus pasajeros) ha fomentado el desarrollo de aplicaciones orientadas a la conducción autónoma y al cálculo de rutas alternativas más eficientes y rápidas en función, por ejemplo, del tráfico que haya en la carretera por la que viajamos.