Las empresas evolucionan en la línea que cambian las preferencias, los procesos de compra y el comportamiento de los compradores. Esto conlleva constantes modificaciones no solo en los procesos de cada área, que hacen posible el funcionamiento de la empresa, sino que exige mayor capacidad de adaptación a los cambios que se producen en la demanda y en el mercado.

Automatizar tareas, prescindir del papel, anexionar y centralizar los procesos de cada área, otorgará a la empresa mayor flexibilidad, mayor capacidad de producción por empleado, mayor control y mejores tiempos de respuesta.

¿Cómo y por qué?

Todos los elementos de una organización están interrelacionados. La facturación, los cierres contables, la gestión comercial dentro y fuera de la oficina, los presupuestos, los pedidos, la producción… Una empresa es como una cadena de montaje en la que, si falla o se retrasa algún componente de la misma, las consecuencias se acumulan en forma de tiempo que repercuten en los plazos de entrega o en la calidad del producto/servicio. Al final una empresa se valora por la capacidad que tiene para convertir un input (conocimiento, empleados, materias primas…) en un output (producto o servicio) de forma rentable. Y para ello es fundamental gestionar tres aspectos:

  • El tiempo que utiliza para obtener un output con una calidad mínima.
  • La demanda y su correcta gestión.
  • La calidad del producto o servicio que comercializa.

El ERP es la herramienta sobre la que se articulan estos tres elementos y con la que poder optimizar la rentabilidad de la organización. Mejorar los tiempos de respuesta y de ejecución, controlar la demanda, ajustar la capacidad de producción y asegurar la calidad del producto o servicios que se producen y se comercializan mediante un sistema de trazabilidad que nos permite controlar y mejorar la gestión de estos pilares maestros de las empresas.

Ejemplo práctico

A través del siguiente vídeo, podemos ver cómo todo esto se puede llevar a cabo mediante Dynamics ERP, CRM y BI.