CFO

En Noviembre de 2014 Anthony Noto, CFO de Twitter, tuiteaba en su perfil de esta red social un mensaje dirigido a un compañero de trabajo, en el que daba detalles sobre la posible compra de otra empresa; se trataba de un mensaje privado que fue publicado por error, y contenía información confidencial sobre los próximos movimientos corporativos de Twitter; aunque el mensaje tardó minutos en ser eliminado, inmediatamente levantó una polvareda en la red que los periódicos digitales de varios países recogieron, pues casi todo lo que hace Noto últimamente es seguido de cerca por los medios.

No es de extrañar que a falta de un Director de Marketing, Noto haya sido nombrado también CMO de Twitter. Algunos analistas se preguntaron: “… ¿el Director Financiero también Director de Marketing?… ¿es que no quedan headhunters en América?”…la respuesta es que algo ha cambiado profundamente en el perfil de la dirección financiera, en América y en Europa.

El CFO ha pasado en pocos años de responsable de contabilidad a ser un socio estratégico de la organización, involucrándose en tareas de mayor valor añadido y centrándose cada vez menos en la dirección de un aparato burocrático. Los directores financieros de hace años respondían a un perfil más discreto, no participaban en redes sociales ni se implicaban en temas “frívolos” como el Marketing. Pero esto ha cambiado, y mucho.
Hoy en día se les demanda un perfil de mayor liderazgo, se trata de poner más el foco en el negocio y menos en la administración, y de ser en definitiva el soporte de las grandes decisiones empresariales.

Indudablemente, para que el CFO pueda realizar de forma brillante tan importante papel, tiene que disponer de información de calidad, veraz y actualizada, para uso interno y externo (bancos, inversores, clientes, proveedores). Además esta información ya no se limita a estados contables oficiales, sino a métricas de todo tipo que apoyen la toma de decisiones complejas, y contribuyan a los objetivos globales del negocio…entramos de lleno en el terreno del Business Intelligence, la información elaborada con mayor valor añadido para la empresa.

La presión aumenta cada vez más para que el CFO responda al nuevo papel que la empresa desea asignarle, pero en muchas ocasiones la dura realidad limita su capacidad de respuesta: sistemas obsoletos o no integrados, información repartida por departamentos y no actualizada… en muchas empresas, más de las que imaginamos, obtener una rápida previsión de tesorería y fiable para negociar con los bancos, un informe sobre el stock disponible para responder a un pedido o un presupuesto analítico, pertenece en gran medida al mundo de las utopías tecnológicas.

Y aquí se encuentra el nuevo sombrero que el CFO tiene que aprender a llevar… el de experto en tecnologías de la información: tiene que conocer las necesidades de su empresa en materia de tecnología, y qué ofrece el mercado para satisfacerlas: ERP´s que integren la información de toda la empresa, que aporten la movilidad que encontramos a diario en el mundo real, que incorporen mecanismos de seguridad y control para garantizar la integridad de la información, que puedan crecer e integrarse sin problemas con las herramientas de análisis de información que están surgiendo, incluso a través de la nube, para consultar los datos en el momento y lugar preciso y oportuno para el negocio.

Como conclusión, el CFO no tiene porqué tuitear a los cuatro vientos la información financiera de la empresa, pero sin duda se deberá parecer cada vez más a Anthony Noto y menos al CFO del pasado.
Y para conseguirlo debe poder apoyarse en los sistemas informáticos adecuados y necesarios que soporten su actividad. La oferta de soluciones de Microsoft Dynamics para directores financieros, tanto ERP como CRM, unido a la potencia de Power BI como solución de Business Intelligence, permitirán al CFO convertirse en el Socio Estratégico que toda compañía necesita.