Un plan de continuidad empresarial, también conocido como plan de emergencia, no deja de ser un documento que contiene la información necesaria para que un negocio pueda seguir funcionando en caso de tener que hacer frente a algún tipo de evento adverso e inesperado. Resulta crucial en todo proceso de recuperación ante desastres (BCDR).

La presión del éxito

Crear un producto valioso siempre es una tarea satisfactoria. Sin embargo, los fundadores de empresas también están bajo mucha presión cuando echan a andar sus negocios. Son responsables de crear el producto, comercializarlo y asegurarse de que sobreviva en un entorno de lo más competitivo.

El esfuerzo de un empresario se centra la mayoría del tiempo en la aventura que supone crear todo tipo de productos, por lo que no suelen tener en cuenta los asuntos más ‘aburridos’. De ahí que la planificación de la recuperación de desastres esté a menudo descuidada. Al menos, durante los primeros días de arranque, cuando la principal preocupación es mantener la actividad y el desarrollo de las distintas características del producto que trata de venderse. Es justo en este momento cuando más se descuidan las acciones ‘aburridas’ que mantendrían al negocio vivo en caso de que algo funcionase mal.

Un escenario viable puede volverse inviable en cuestión de segundos

No nos gusta ser alarmistas, pero este tipo de cosas suceden en la red todos los días. Imagina el siguiente escenario en tu empresa: has creado un producto viable y respaldado por una base de usuarios interesante, mientras que los inversores muestran interés por tu compañía. Pero de un día para otro, recibes una llamada informándote de que nadie puede acceder a los datos de tu empresa. ¿El motivo? Un cibercriminal ha encontrado un fallo de seguridad y ha cifrado tus servidores. ¿La solución? Pagar.

Obviamente, no hace falta que ningún delincuente digital ataque los servidores y ordenadores de nuestra compañía. Basta un simple error de comandos o una consulta equivocada a nuestras bases de datos para borrar muchísimas información en cuestión de segundos. Y es aquí donde esos procesos ‘aburridos’ de continuidad empresarial entrarían en juego (de haberlos planificado, por supuesto). Te alegrará saber que no tienes de qué preocuparte si es que has elaborado un plan de recuperación ante desastres. En caso contrario, aquí es donde empiezan los problemas.

¿De qué están compuestos los planes de continuidad empresarial?

Un plan de continuidad empresarial está compuesto por numerosos elementos, pero uno de los más importantes son las copias de seguridad. Garantiza el arranque de los equipos y el acceso a la información de la compañía.

Pensemos en el tipo de respaldo que requiere un negocio nuevo y en rápido desarrollo. La mayoría de los fundadores de compañías con un perfil técnico son conscientes de la necesidad de realizar copias de seguridad frecuentes (mensuales o semanales al principio). De todas formas, esa frecuencia debe acelerarse al mismo ritmo que crece nuestra empresa. ¡Imagina las consecuencias que tendría para una empresa grande perder toda una semana de trabajo!

Las soluciones adecuadas

Para evitar riesgos, debes implementar las soluciones idóneas para tu empresa, capaces de dar respuesta en los períodos de inactividad (tanto planeados como imprevistos). De esta forma, garantizarás que tus datos y aplicaciones estén siempre disponibles, y que la actividad pueda desarrollarse con normalidad gracias a los respaldos existentes.

Una opción estupenda es recurrir a la nube. Tienes dos opciones complementarias: Azure Backup mantiene los datos seguros y recuperables; y Site Recovery replica cargas de trabajo, las conmuta por error y las recupera, de manera que estén disponibles siempre que se produce el fallo.

No lo dudes más y planifica tu estrategia de continuidad empresarial. ¡No pongas en riesgo tu modelo de negocio!