El informe anual de McKinsey sobre el sector bancario mundial, en el que se exponen los hallazgos y las proyecciones dentro de él, no ha podido ser más deprimente. Los tres factores principales que contribuyen al estancamiento del negocio son las bajísimas tasas de interés, la escasa digitalización de los bancos y la rígida regulación existente, todos ellos temas de discusión bastante populares desde hace mucho tiempo.

En el análisis se ofrecen algunas pautas para mejorar este panorama, entre las que destacan la necesidad de reorientar y renovar el sector. De no llevarlas a cabo, la banca podría tener que hacer frente a un escenario desolador.

  • Pérdidas por valor de 90.000 millones de dólares de beneficios en mercados desarrollados.
  • Vulnerabilidad del crédito en mercados emergentes y reducción de beneficios por valor de 50.000 millones de dólares en países como Brasil, Rusia y China.
  • No llevar a cabo la necesaria transformación digital bancaria podría costar más de 100.000 millones de dólares en Europa.
  • Los beneficios podrían caer casi un 20% en Estados Unidos y Japón.

McKinsey considera que la tecnología juega en estos momentos un papel fundamental a través de la transformación digital, la cual se deja notar en procesos de automatización de procesos que reducen de forma notable los costes de operaciones.

El recorrido digital de la banca

La consultora también considera necesario que los bancos amplíen el recorrido digital de sus clientes. Ello haría que la banca aumentase su escalabilidad, redujese costes y mejorase la prestación de servicios. Y como bien sabes, un mejor servicio siempre conduce a una mayor satisfacción de cliente. Según McKinsey, el aumento de la satisfacción del cliente en un 10% se traduce en más ingresos: entre un 2% y un 3%. Asimismo, consideran necesario crear una cultura de cambio e innovación que permita desarrollar y emplear las habilidades digitales que los clientes desean.

Por otro lado, McKinsey centra su visión en otros tres temas específicos. El primer tiene que ver con los bancos que desarrollan su negocio en mercados desarrollados, mientras que los dos siguientes incumben a la industria.

  • Resiliencia para asegurar la viabilidad a corto plazo del negocio. Es necesario proteger los ingresos a través de la revalorización y una mayor intermediación, así como reducir el tamaño y los costes a corto plazo, manejar de forma eficaz capital y riesgo, y salvaguardar la franquicia del cliente y el capital humano.
  • Repensar el modelo de negocio del futuro. Debe redefinirse la experiencia del cliente y el modelo operativo, además de cumplir con el espíritu de la regulación y encontrar bolsas de crecimiento.
  • Renovación para desarrollar nuevas habilidades fundamentales. Hay que crear una cultura motivadora de cambio, con visión y valores compartidos; y desarrollar nuevos constructos organizacionales y las habilidades digitales necesarias para competir.