Pasamos una cantidad excesiva de tiempo en nuestro lugar de trabajo. Por lo tanto, es justo decir que los edificios en los que vivimos y trabajamos desempeñan un papel importante en nuestra vida cotidiana.

Curiosamente, cuando se pregunta a la gente qué tipo de edificios utilizan, la mayoría tenemos dificultades para pensar más allá de nuestra casa y nuestro lugar de trabajo. Una manera de superar esto consiste en ordenar cronológicamente nuestra semana y enfocar el contexto donde ocurrieron esas cosas. De repente, recordaremos el tiempo que pasamos esperando en el aeropuerto, recogiendo a nuestros hijos en la guardería, sudando en el gimnasio o dando vueltas en el abarrotado aparcamiento de un centro comercial.

Muchos de nosotros pasamos la mayor parte de nuestro día en nuestras oficinas, donde trabajamos durante 8 o más horas al día. ¿Qué pasaría si pudiéramos optimizar esa experiencia? ¿Qué esperaríamos? ¿Qué servicios, características y experiencias podrían agregar valor a nuestra estancia en esos edificios? ¿Qué pasaría si pudiésemos hacer más fácil localizar y reservar un espacio en una oficina o una sala de conferencias? ¿Qué esperar de un edificio conectado?

Basta pensar en las aplicaciones que permiten equilibrar la temperatura, la iluminación y la entrada de aire fresco en una sala de reuniones o un piso concreto, en las necesidad de disponer de un espacio para celebrar una reunión o en las máquinas expendedoras que saben qué bebidas son las más demandadas por los empleados y que pueden informar a los responsables de su mantenimiento para que nunca se agoten.

Experiencias personalizadas

El Internet de las Cosas abre un nuevo mundo de oportunidades a través de la participación de las personas que habitan esos espacios. ¿Cómo? Mediante el desarrollo de experiencias altamente personalizadas. Pasamos de productos a experiencias de cliente conectadas, lo que permite transformar la forma en que se gestionan esos espacios y hacer que la nueva generación millennial obtenga su espacio y todos los servicios asociados necesarios.

Cómo necesita evolucionar la tecnología de los edificios

La tecnología de construcción de edificios comerciales y públicos se ha centrado principalmente en sensores y sistemas de alarma que informan de alguna situación en un determinado momento. Pero esto tampoco crea mucho valor más allá de la seguridad básica. Claramente, existe una gran carencia de servicios de valor agregado, especialmente de aquellos que son fáciles de consumir y utilizar. Por ejemplo, de aquellos que proporcionan un camino de compras más eficaz en un centro comercial en el que nunca antes habíamos estado.

Edificios conectados: ¿Cuándo crean valor?

La conexión de dispositivos y servicios sólo tendrá éxito cuando cree valor entre clientes y empleados. Esto es especialmente cierto para el caso de los edificios comerciales conectados, que jugarán un papel clave en la diferenciación de las empresas que libran la gran batalla por la conquista de clientes y nuevo talento.

Los constructores de edificios necesitan cambiar su forma de pensar y entender que la próxima generación de trabajadores demanda cada vez más servicios, no solo un espacio donde dejar su ordenador.

Modelos de construcción conectados

Es necesario desarrollar modelos de construcción conectados vistos como servicios disruptivos, así como nuevas formas de determinar los modelos de costos y contratos por oferta y demanda en lugar de por una tarifa fija.

Pero llevar a cabo todo esto en el contexto de la vida real puede resultar complicado. Es necesario definir una propuesta de valor y crear un equilibrio entre lo técnicamente factible para entregar el mayor valor posible al cliente y ayudar a los empresarios a resolver todos los casos que se les presentasen.