A partir de ahora podremos conocer si nuestra cesta de la compra va cargada de grasas saturadas, azúcar y sal, o si en términos comparativos hemos realizado una compra saludable.

La explotación de datos llega al sector retail y al consumidor

Construir información relevante a partir de datos de forma fiable y rápida supone una fuente de ventajas competitivas incalculable para cualquier actor de la economía, independientemente de que hablemos de consumidores o empresas. Y hoy tenemos un ejemplo muy claro de un proyecto que se está gestando en Reino Unido y que podría afectar a cualquier punto de distribución del sector alimentario.

Los datos son la piedra angular de cualquier proyecto de transformación digital. El funcionamiento en un caso de uso de Smartagro como este, es simple. Al igual que todos los productos de consumo alimentario llevan una etiqueta en la que se indica el valor nutricional, podemos cargar los datos de cada producto a través del código de barras en el sistema (no deja de ser una base de datos), de forma que al pasar la cesta de la compra por caja podremos saber en términos absolutos y relativos, cuánto azúcar, sal, grasas o proteínas nos estamos llevando a casa permitiéndonos conocer si nuestra cesta de la compra es tan saludable como pensábamos.

Datos VS decisiones subjetivas

Esto es un ejemplo de cómo tomar decisiones de forma objetiva a partir de datos, evitando que falsas creencias, mitos o valoraciones subjetivas nos lleven a tomar decisiones equivocadas. Esta es una de las mayores ventajas del aprovechamiento del big data y IoT, algo que estamos acostumbrados a ver más en las empresas y que a través de este proyecto se puede implicar directamente al consumidor al afectar a la toma de decisiones en algo tan cotidiano, como es hacer la compra. Es sin duda un tema delicado porque puede suponer un cambio en el entorno competitivo de fabricantes y distribuidores de productos alimentarios, ya que estamos hablando de una variable que aporta valor al consumidor en su proceso de compra.

Así sabremos qué compramos

Este proyecto que ha nacido en la Birmingham City University utiliza un código de color que se muestra en los tickets de compra y que está basado en el verde, amarillo o rojo para cada uno de los elementos que conforman el valor nutricional. Por ejemplo, si nuestra compra va cargada de azúcar, el ticket indicará el azúcar en rojo, en amarillo si estamos en el límite o en verde si lo que hemos comprado está en unos límites saludables.