Si realmente hay un tema principal en las miras de todos los principales dirigentes empresariales del mundo es la inevitable transformación digital de los negocios.

 

Los grandes líderes centran sus agendas en lograr surfear el tsunami que supone para sus empresas y la sociedad en general. Piensan en destrucción creativa, en nuevos modelos de negocio, en transformación de sus organizaciones, en la adopción de tecnologías transformadoras y novedosos conceptos de relaciones laborales para poder adaptarse al futuro cercano que se avecina. No solo las empresas y las sociedades con sus miembros se transforman creando nuevos modelos de relaciones sociales. La tecnología ha posibilitado una verdadera aldea global donde la localización pasa a un segundo plano por que la red nos convierte en ubicuos. 

 

La revolución que las nuevas tecnologías producirá en los próximos años hará palidecer todos los avances logrados hasta ahora: la inteligencia artificial, la impresión aditiva, las tecnologías de cadenas de bloques, la realidad mixta, la sensorización de todas las cosas y la biotecnología, entre otras muchas nuevas, transformarán nuestro mundo en uno nuevo, totalmente distinto del que conocemos. Ya no hablamos de ciencia ficción o del futuro lejano, hablamos de realidades tangibles con casos cotidianos de uso y aplicación.

¿Por qué los estados van por detrás de las nuevas tecnologías?

Los estados y sus instituciones no evolucionan por delante, ni siquiera a la par sino muy muy por detrás de los cambios que se producen. Para los que nos dedicamos a ayudar a las organizaciones en sus procesos de transformación no podemos dejar de mirar a las Administraciones Públicas y sus procesos como un anacronismo, una realidad caduca que no comprende ni se adapta a los cambios sociales y tecnológicos que la propia sociedad produce.

 

Como ejemplo de esta realidad expongo algunas de las situaciones que me encuentro cada día y que me resultan del todo incomprensibles que se den en los tiempos tecnológicos actuales:

 

  • Acudir a ventanilla. Resulta difícil de entender que para relacionarnos con las instituciones tengamos que acudir todavía, en algunos casos, a una ventanilla porque no todos los procesos han sido digitalizados.
  • Recoger personalmente claves digitales en Hacienda. Resulta inconcebible que mi teléfono móvil sea capaz de garantizar mi identidad mediante técnicas biométricas (reconocimiento facial, de la huella, de mi voz etc…) para permitirme entrar en las aplicaciones y realizar procesos críticos como, por ejemplo, solicitar un préstamo en mi banco y que, sin embargo, para relacionarme con Hacienda me obliguen a utilizar decimonónicos sistemas de clave digital que debo ir a recoger en persona para garantizar que soy quien digo ser.
  • Firmas manuscritas para verificar tu identidad. Me sigue asombrando que necesitemos verificar una y otra vez nuestra identidad ante organismos públicos, que necesiten registrar una y otra vez nuestras firmas manuscritas en documentos sobre ¡¡¡papel!!!, que me obliguen a ir en persona a un edificio para realizar una gestión, que necesiten una persona para realizar esos procesos que podrían ser automatizados, que las administraciones no se comuniquen entre si y necesite compartir mis datos una y otra vez con ellos y validar por supuesto que soy yo cada vez.

Blockchain como solución para el registro de identidades digitales

Resultaría tan sencillo concebir un registro de identidades digitales, donde cada ciudadano existiera con todas sus características biométricas asociado a un registro de datos personales, implantado sobre una blockchain publica, que permitiera simplemente que, con una cámara, un micrófono o un sensor me identificara, pudiera acceder a la información que necesite en cada caso y garantizar mi identidad, autorización y prueba de vida.

Países europeos a la vanguardia tecnológica

Sin embargo, mientras algunos seguimos durmiendo en los laureles, existen estados más innovadores, que están desarrollando nuevos modelos de ciudadanos y de relación con ellos. Llaman la atención algunas iniciativas como las que están desarrollando países como Estonia y Suiza (la región de Zug). Vamos a repasar algunas de ellas.

Suiza: país pionero en implantación de tecnología blockchain

El cantón suizo de ZUG lleva varios años consolidándose como uno de los principales hubs mundiales sobre tecnologías blockchain, tanto por la creación de un importante Valley (región donde se ha favorecido que se implanten multitud de startups tecnológicas) especializado en criptodivisas y tecnologías blockchain en general, como por la adopción de esas mismas tecnologías en el desarrollo de un estado digital. Hace ya casi año y medio que las autoridades anunciaron que prestarán un servicio de identidad digital en la región. Los ciudadanos de Zug podrán registrar su identidad en la blockchain creando sus propios perfiles privados administrados por las autoridades.

 

También prevén implantar, por ejemplo, elecciones electrónicas de forma inmediata, así como adoptar dicha identidad digital para interaccionar con la administración. Suiza es además pionera en la implantación de estas tecnologías en su banca. Uno de los primeros bancos mundiales que empezó a registrar activos financieros en una blockchain de manera comercial fue el Falcon Bank, que contó para ello, con la preceptiva autorización de la Autoridad Suiza de supervisión del mercado financiero. PWC ha actuado como auditora del proceso, que utiliza la blockchain para manejar los fondos de las carteras de los clientes del banco.

Finma, la autoridad financiera Suiza, ha sido, en contra de la tendencia de los gobiernos de casi todo el mundo, precursora de regular y aceptar las ICO (ofertas iniciales de criptoactivos). El departamento de finanzas suizo se ha propuesto hacer de su país un paraíso para las ICOs.

Estonia: primer país en ofrecer residencia digital

A Estonia han llegado a denominarla el primer país digital del mundo y probablemente sea correcto hacerlo así. Cuando, en 1991, Estonia se independizó de la URSS, este pequeño país báltico carecía de estructuras de estado independientes o propias y lo más importante, tampoco contaba con recursos para crearlas. Esta necesidad de empezar de cero recientemente junto con la necesidad de hacerlo de manera rápida y económica fue la que propició una masiva incorporación de la tecnología en toda su burocracia y estamentos.

El 99 % de todos los trámites oficiales que un ciudadano necesita hacer con la administración se pueden realizar a través de un único portal. Sólo casarse o divorciarse y pocas operaciones más requieren presencia física.

Desde el año 2000 no existe un papel en las administraciones, los consejos de ministros firman en digital sus documentos y todos los datos de su sistema de salud están digitalizados, funcionando sus procesos de manera totalmente digital. Estonia ha ido un paso más lejos siendo uno de los primeros países en ofrecer una residencia digital. 

Estonia es un país frio, despoblado, mayoritariamente boscoso y desconocido para la mayor parte del mundo. Pero para residir en Estonia no es necesario estar físicamente allí. Es el primer país en ofrecer una residencia digital, que por supuesto, se consigue on-line. Una vez obtenida esa residencia digital podremos, por ejemplo, abrir una empresa on-line en Estonia en tan solo unas horas y abrir también una cuenta bancaria en el país. Por supuesto esos procesos además de todos los fiscales y burocráticos son digitales.

Podríamos por ejemplo abrir y operar una empresa digital en Estonia desde una playa en Canarias, por cierto, algo cada día más habitual. Por supuesto, el país es absolutamente “business Friendly”, lo que incluye además una fiscalidad muy atractiva. Por ejemplo, no se paga impuesto de sociedades hasta que no se reparte dividendo, si reinviertes los beneficios el tipo es 0 %. Parecido a España, ¿verdad?

Otras iniciativas tecnológicas en el mundo

Suiza y Estonia son solo dos ejemplos de muchas iniciativas que están desarrollándose en el mundo. De hecho, en Francia el Presidente Macron, declaró recientemente una apuesta nacional por la Inteligencia artificial, a Singapur algunos la denominan la Smart Nation, siendo reconocida por el Foro Económico Mundial en 2016 como la nación más preparada para la red.

En el 2014 se formó la organización D5 formada por los cinco países más avanzados en su digitalización: Estonia, Israel, Reino Unido, Corea del Sur y Nueva Zelanda, con el objetivo de compartir experiencias y mejorar su transición hacia la completa digitalización. Posteriormente en febrero del 2018 se incorporaron a este grupo Canadá y Uruguay, pasando a denominarse D7 y otros países negocian su incorporación (México y Portugal próximamente).

La transformación digital en España

Parece que la transformación digital de España no es una absoluta prioridad de nuestros gobiernos, independientemente de los partidos que ocupen el poder, y creo que los ciudadanos tampoco son totalmente conscientes de la relevancia que puede tener no estar inmersos ya en ella.

Podemos y debemos hacer una decidida apuesta por convertir a España en un país referente en su digitalización, que nuestras administraciones sean abanderadas de la transformación digital del país y que los ciudadanos lo marquemos como máxima prioridad.

 

Articulo escrito por:


 

Pablo Martín v2

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Pablo Martín

Presidente y fundador Izertis

 

Mi misión principal en Izertis es ayudar a mi equipo a conseguir (los siempre muy ambiciosos) objetivos que

nos proponemos, así como diseñar la visión estratégica de la compañía (construir el futuro de Izertis).

Me apasionan los negocios, la tecnología y los grandes retos.

 

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