Vivimos en un momento clave en el que la tecnología y la digitalización son fundamentales para que las empresas puedan mantener y mejorar su posicionamiento en el mercado. Sin embargo, esta tecnología y digitalización no puede basarse en una mera introducción de soluciones tecnológicas, sino que además ha de tener un sentido, una razón de ser, siguiendo un modelo lógico y teniendo al Ser Humano en el centro de la reflexión.

Está de moda la Transformación Digital (TD), no sé si se han dado cuenta. Todas las empresas han de apostar por digitalizar sus procesos, sus modelos de gestión y de producción, sus estrategias de selección de RRHH, todo. Y si no lo haces estás perdido, el mercado te mandará al limbo de los inadaptados, de los que no supieron comprender que los tiempos están cambiando.

Y sí, mucha parte de razón tienen quienes piensan así… aunque con matices, y esos matices son los seres humanos. Potente matiz, por otro lado. Porque es verdad que vivimos en un momento clave en el que la tecnología y la digitalización es fundamental para que las empresas puedan mantener y mejorar su posicionamiento en el mercado. Sin embargo, ésta no puede basarse en una mera introducción de soluciones tecnológicas, sino que además ha de tener un sentido, una razón de ser, siguiendo un modelo lógico y teniendo al ser humano en el centro de la reflexión.

Por tanto, antes de acometer cualquier implantación digital en nuestra empresa es necesario responder previamente a dos cuestiones fundamentales: ¿En qué beneficiará la tecnología digital a mis clientes?, ¿Y a mis empleados? A continuación, profundizaremos en ambas reflexiones.

¿Qué beneficio va a tener la digitalización para mis clientes?

No olvidemos que nuestras empresas son creadas en primer lugar para solucionar problemas. Problemas que nos permiten, a través de su solución, ganar dinero. No ingresamos más efectivo porque seamos rentables, ganamos dinero porque solucionamos inconvenientes, y una vez solventados, encontramos la forma de ser rentables. Sin la condición primera no tenemos nada.

Por eso es fundamental preguntarnos hasta qué punto la implantación digital va a suponer una mejora en nuestro producto o servicio para el cliente. ¿Nos ayuda a construir un producto de mayor calidad y en menor tiempo? ¿Mejora nuestro servicio postventa? Pensemos en esto antes de insertar tecnología.

¿Qué beneficio va a tener para nuestros trabajadores? 

Para dar respuesta a esta cuestión, debemos analizar no sólo qué beneficio real va a tener para la empresa, sino también para los trabajadores. Es decir, qué mejoras aportará a nuestros equipos, a su trabajo, a su productividad y a sus condiciones laborales. Y no sólo eso, sino que también habrá que tener en cuenta la aceptación de nuestros empleados a la integración de estas estrategias de digitalización, bien porque las vean como una amenaza o porque las sepan gestionar en su día a día.

Conclusión

La tecnología no es algo ajeno al ser humano, forma parte de su vida, pero no podemos obviar que todavía hay barreras a su implantación y que son los seres humanos los que la gestionan. La tecnología no sirve de nada si no es en beneficio de las personas, ya sean clientes y/o trabajadores. Esto es parte de la estrategia que han de seguir las organizaciones y es parte del modelo que seguimos en Izertis: tecnología con sentido y con una lógica estratégica.   

 

Articulo escrito por:


 

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Juan Sobejano

Experto en Innovación

 

Me dedico al diseño de metodologías de innovación que permitan alinear los procesos de transformación digital e industria 4.0 con la estrategia y objetivos de negocio de nuestros clientes.

 

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